Cómo funciona el negocio mayorista

La venta al por mayor es el comercio de grandes cantidades de un determinado producto, o de productos con un uso similar, siendo el intermediario entre los fabricantes y los minoristas, que compran y venden a diferentes proveedores, incluidas las empresas competidoras.

La División de Estadística de las Naciones Unidas tiene una definición de la actividad de un mayorista, que es la siguiente: Revender (vender sin modificaciones) bienes nuevos y usados a comerciantes, destinados a usuarios del sector industrial, comercial, institucional o profesional o a otros mayoristas o también actuar como agente o intermediario en la compra o venta de bienes a determinadas personas o empresas.

¿Qué hace un mayorista?

Los mayoristas a menudo empaquetan, separan y clasifican físicamente las mercancías en lotes, agrupándolas, empaquetándolas y distribuyéndolas en lotes más pequeños. Suelen ofrecer precios más baratos porque son un eslabón de la cadena comercial que suministra productos a los minoristas.

Así, los comerciantes recurren a estos vendedores para reponer las existencias en sus tiendas, cobrando un precio más alto que el que se gastó en la compra del lote dado. En otras ocasiones, también, muy comúnmente, el mayorista actúa también como distribuidor, transmitiendo el surtido de productos disponibles a los comerciantes que visita.

Origenes del comercio mayorista

El origen del comercio al por mayor se remonta al crecimiento del comercio y su gradual especialización. Anteriormente, el propio fabricante era el comerciante de su producción, ya que el excedente no era tan grande como para no poder comercializarlo él mismo.

Pero en Europa, a finales de la Edad Media, vemos surgir el distribuidor capitalista de productos encargado de abastecer a toda Europa de los bienes que importaban, sobre todo después del advenimiento de las grandes navegaciones, donde la variedad y la cantidad de productos comercializables se multiplicaron de manera asombrosa. Los holandeses, principalmente, pero también los belgas y alemanes recibieron productos de manos portuguesas y españolas, a través de sus fábricas en todo el mundo.

El llamado “Galeón de Manila”, que salía de México y se dirigía a Filipinas dos veces al año, había sido pionero en el papel de mayorista del aparato gubernamental español instalado en ese país asiático, suministrando las mercancías que se requerían cada vez que iban.

Con el desarrollo de las rutas comerciales, el aumento del volumen y la variedad de los productos comercializados, y también de la demanda de los consumidores, el negocio de los mayoristas se fue perfilando cada vez más, ya que fue posible sacar a la luz grandes proveedores de segmentos cada vez más especializados.